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De todas las definiciones que haya escuchado de que es la fe, esta es una de las que más me ha gustado. Fue durante una clase dictada por el Dr. Earl Johnson en Estados Unidos, donde escuché por primera vez la unión de estos dos conceptos “fe” y “economía”. Y la razón por la que me gustó fue porque hace ver a la fe como algo más dinámico y sin duda mucho más allá que un sentimiento.

Cuando el Dr. Johnson definía la fe como la economía de Dios, se refería a que existe un sistema en el Reino de Dios para producir y consumir bienes, para crear riqueza y distribuirla. Entendiendo bienes y riquezas como algo mucho más allá que el dinero o algo material (aunque lo incluye). Es decir esta economía es un sistema bajo el cual Dios quiere mostrar su amor al mundo y como Sus riquezas pueden fluir en favor de sus hijos y beneficiar a la humanidad. Toda sociedad tiene una economía y en ella se ve la forma en la que sobreviven, funcionan y prosperan. Es decir nuestra fe es la economía bajo la cual Dios opera para que vivamos, funcionemos y prosperemos.

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Es decir tu fe es un lenguaje con el cual puedes comunicarte con Dios y es a través del cual puedes acceder a quien es El y sus beneficios para ti, los tuyos y tu prójimo. En Hebreos 11 esta uno de los versículos más usadas para describir la fe y exhortar a otros a tenerla. Este versículo es el siguiente y mi intención es poder profundizar un poco en el.

Ahora bien, la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

Porque por ella recibieron aprobación los antiguos. Hebreos 11:1-2

Lo genial de nuestros tiempos es que podemos optar por leer varias versiones de la Biblia y solo con leer este mismo versículo en distintas versiones podemos ampliar su comprensión. (Yo particularmente hago esto on-line, lee en paralelo diferentes versiones en otros idiomas en www.biblegateway.com e incluso tengo la Biblia www.e-sword.net en mi iPad y puedo ver las palabras y su significado en su idioma original).

La fe es la certeza de lo que se espera

Llegamos a pensar que “esperar algo” es tener fe cuando la realidad es que tenemos fe cuando en nosotros hay “certeza”. La certeza a la que se refiere el verso aquí no es un sentimiento de expectativa solamente, tiene que ver con que la fe sea “el fundamento” de lo que esperamos.

Cuanta gente no tiene la certeza (nadie se la puede quitar) de que lo que espera y al final no lo recibe. La palabra original para “certeza” en este versículo es “hupostasis” que significa fundación, la estructura que esta bajo cualquier construcción y sobre la cual se puede construir.

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La fe no es la magia que te sirve para obtener cosas. Es la base sobre y desde la cual logras entender que necesitas y que puedes esperar.  Podríamos decir que la fe llega a ser una perspectiva de vida que trae un entendimiento que se vuelve la base de lo que podemos esperar.

Nuestra fe no esta puesta en un sistema de valores, ni en una religión. Nuestra fe tiene su fundamento en Jesucristo y el es Verbo (logos), es decir la lógica de Dios para nosotros.

Ponte a pensar cuantas cosas de “las que esperas” no están sobre el fundamento de la economía de Dios. Posiblemente debes trabajar en “tu certeza” más que en tus deseos para tener una fe real.

La fe es la convicción de lo que no se ve

Esto sin duda va más allá de un ejercicio de imaginación. El hecho que nos imaginemos cosas no garantiza que tengamos fe. Declaraciones como “yo veo que tengo”, “yo veo que hago”, “yo tengo una visión por aquello o lo otro” aun que sean muy bien intencionadas deben estar acompañadas de la palabra convicción.

Todo ser humano puede imaginar y estar convencido de que tendrá lo que aún no ve pero que espera. Entonces, ¿Todos tenemos fe (cristianos y no cristianos; hijos y no hijos)? la respuesta es: ¡Si! Todo ser humano tiene un sistema de valores, tiene algo en lo cual creer (llamese trabajo, recursos económicos, vida social, familia, status, salud, intelecto, etc) sin lugar a duda todos respondemos o confiamos en algo y es a “ese algo” que nos aferramos o decimos probar que esta bien lo que somos o hacemos.

Hay algo que podríamos poner bajo el titulo de lo que “no se ve”. Todo estilo de vida humano se basa en un “no se ve” y eso es la evidencia que le da razón a ese estilo de vida.

Como esta parte del versículo va junto y en relación al anterior el “no se ve” al que se se refiere aquí es a Jesucristo, Su Reino (economía) y vida eterna ofrecidos, como el fundamento de lo que podemos ser y hacer hoy. Es estar convencidos de Dios, su existencia y sus intenciones mostradas en Jesucristo a la humanidad entera y lo que puedes hacer a partir de esto.

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En otras palabras esta parte del versículo dice: “La fe es la prueba de lo que no vemos”, es decir que llega a ser una convicción tal que nadie te puede decir lo contrario. Es aquel tipo de convicción que trasciende a lo que tus sentidos naturales pueden percibir. La fe percibe como un hecho real lo que no se revela a los sentidos. Es estar convencido de quien es Dios y su obra, de quien eres tu en El y tu llamado por El.

Si lees todo el capítulo 11 de Hebreos verás varios ejemplos de que es tener esta convicción (prueba o evidencia). Creer en Jesús es una convicción que cuando la tienes ese “no se ve” tu si lo puede ver y nadie te puede decir lo contrario.

Por la fe los antiguos recibieron aprobación

La fe siempre tiene un efecto más allá del personal. Si sabemos que la fe va más allá de esperar cosas o imaginarlas, entendemos que la fe es una perspectiva de vida, es una forma de pensar que sin duda cambia nuestro comportamiento.

Los antiguos son aquellos héroes de la fe que se distinguieron (muchos ejemplos están en este capítulo 11 mencionados). Ellos entendieron la economía de Dios y la aplicaron como fe, lo hicieron su sistema de creencias, su parámetro de acción y “se destacaron de en medio de las multitudes” como dice la versión -The Message- de este mismo versículo.

Esta aprobación que se menciona aquí, es la aprobación que se recibe luego de haber sido enseñados e inspirados por Dios y actuar coherentemente con esas enseñanzas.

Tu y yo tenemos nuestra propia economía y pensamos que con ella podemos alcanzar cierto bienestar. ¿Que tal si hoy decidimos dejar a un lado nuestra propia economía por la que El nos ofrece y puede enseñar?

Claro que podemos continuar viviendo como lo hacemos hoy y puede traernos cierto grado de éxito. Pero solo la fe, solo esta economía que viene de Dios trae bienestar “integral y eterno” para ti, los tuyos y nuestros países. Es esta fe la que el mundo necesita y que nos hace y hará distinguibles y admirables entre multitudes, porque no apunta a nosotros sino que es testimonio o reportaje de quien es nuestro Dios, El autor y El que completa (consumador) de nuestra fe.

Sin fe es imposible agradar a Dios

Frase que por muchos usada de forma condenatoria y desafiante. Al contrario, ¡Es una invitación! en el versículo 6 del mismo capítulo de Hebreos nos dice que a Dios le agrada que tengamos fe, no porque a El le dé gastritis cuando no lo alimentamos con nuestra fe. Sino porque cuando vivimos en fe, estamos dentro de los parámetros y dinámica de Su economía.

En la economía de Dios nosotros debíamos pagar por nuestros pecados y El decidió que en Su hijo Jesús recibiríamos justificación de todas nuestras faltas y que no solo lo veríamos a El como Dios sino como Padre. En la economía de Dios ya no somos personas desamparadas sino tenemos confianza plena como Hijos recibiendo Su cuidado y la satisfacción nuestras necesidades.

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En la economía de Dios más que cambiar nuestro comportamiento, El quiere que cambiemos nuestra forma de pensar y en consecuencia nuestro comportamiento mude. En la economía de Dios El quiere que Sus pensamientos sean los nuestros. Que su lógica sea la nuestra. En Su economía El desea ser nuestro Rey y Señor, una autoridad sin fin y con beneficios de vida eternos y abundantes.

Cuando sabes de la existencia de Dios (quien el Es y sus intenciones hacia nosotros) sabemos que acudimos a El y que nuestra búsqueda tiene un buen fin. Es esta fe la que te hace saber y conocer que Dios existe y es galardonador de los que le buscan, acuden y se relacionan con El.

Más allá de esperar algo, de imaginar o ver cosas, piensa en tu fe en términos de certeza y convicción. Haz que tu fe sea lo que te distingue de en medio de las multitudes. Tu fe te hará permanecer en Su economía.

¡Es tiempo que entremos a esta dinámica, hagamos hoy uso de nuestra fe y vivamos bajo Su economía! ¡Es pues por la fe que…! (para continuar escribiendo Hebreos)

Un pensamiento en “¡La fe es la economía de Dios!

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